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viernes, 6 de febrero de 2009

Diferencia

Escribir cuando nada tiene sentido, cuando todo se escapa sin palabras. Pero no dejas de escribir. Quizás en ese mañana soñado, ese en el que centras todas las esperanzas, te dé respiro te trasforme en lo que sueñas.
Encontrar el sentido del lenguaje, de lo que expresa, de lo que significa, de lo que se quiere decir, de lo que se quiere que se entienda y que se piense.
Lenguaje que sugiere, lenguaje que guia, lenguaje que marca el ritmo mismo de la vida a través del pensamiento. Lenguaje que expresa y modifica costumbres, lenguaje que crea costumbres mucho más fuertes que las acciones rutinarias, mucho más adictivas que la misma necesidad de no necesitar, mucho más elementales que el alimento vital de cada día.

Me encuentro siempre mirando lo que sucede cada día con esa sensación del espectador que quiere cambiar que no está de acuerdo, y que sin embargo se queda en el lugar del que observa. Con ese sentimiento de que cada véz cuesta más, de que cada véz se entierra más en un profundo estado de angustia que no termina de resolver, ni de darse cuenta del motivo o de acciones cambiarían ese estado.

Ese espectador que vive sus sueños proyectados en el personaje que de una manera atrapante cumple sus ilusiones más profundas. Vivir la vida de esa ficción para regresar luego de unos instantes a la realidad de lo que es, y padecer los dolores de siempre de no ser el que quisera, el que "debería ser" ese yo imaginado que cumpliera los designios de un supuesto plan personal.

Otras personas, lo llevan a cabo, ¿cual es la diferencia de quienes lo consiguen, de los que se quedan solamente en los dolorosos deseos?

¿Que queda de la máxima samartiniana "serás lo que debas ser o no serás nada"?

2 comentarios:

Anadell dijo...

No te quedes al lado del camino...
Una invitación a levantarnos y dejar el comodo sillón donde nos vemos el ombligo... por alguna razón me acordé de "No Te Salves" de Benedetti.

besos

Caos dijo...

Gracias amiga ...
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
...

Henri Poincaré

Henri Poincaré
"Una palabra bien elegida puede economizar no sólo cien palabras sino cien pensamientos"